Términos Adecuados: Historia de las Necesidades Educativas Específicas (NEE)

 


En el ámbito educativo, hablar de necesidades educativas específicas (NEE) es cada vez más común, pero no siempre se emplea el término de manera adecuada, en primera instancia es necesario comprender, ¿Qué son las Necesidades Educativas Específicas?

Las NEE se refieren a los apoyos, adaptaciones o recursos adicionales que algunos estudiantes requieren para acceder, participar y progresar en su proceso de aprendizaje. Además, es importante destacar que tener necesidades educativas específicas no es lo mismo que tener una discapacidad, aunque en algunos casos pueden coincidir. Ahora bien, es importante conocer como inició este proceso.

Comenzó con el término Necesidades Educativas Especiales (NEE), Mary Warnock presidió la comisión que elaboró el informe que lleva su nombre para el Parlamento Inglés en torno  a  los  derechos  de  los  niños  con  discapacidad.  Esto, ya era  un  logro,  ya  que  partía  de los derechos humanos. Este informe contenía varios principios fundamentales como:

1. Ningún niño será en lo sucesivo considerado ineducable

2. La Educación es un bien al que todos tienen derecho

3. Los fines de la Educación son los mismos para todos.  La Educación Especial consistirá en la satisfacción de las necesidades educativas [NNEE] de un niño con objeto de acercarse al logro de estos fines

Intentando así conseguir una comunidad educativa diversa e inclusiva para el bienestar y seguridad de todos los estudiantes. Sin embargo, tiempo después diversos autores, como Gerardo Echeita, plantean que la no-exclusión es un concepto más adecuado que la inclusión, ya que esta última surge como una respuesta a la exclusión previa. Se argumenta que la no exclusión activa y consciente es ideal, aunque incluso una no exclusión espontánea puede ser más efectiva que una inclusión forzada.

En el sistema educativo, se han identificado casos en los que alumnos con discapacidad han logrado completar su educación sin requerir adaptaciones específicas, especialmente en zonas rurales donde la única escuela disponible los acepta por necesidad más que por un esfuerzo inclusivo deliberado. Estos ejemplos evidencian que la inclusión puede lograrse con ética y profesionalismo, sin necesidad de grandes recursos ni estrategias sofisticadas.

La Convención sobre los Derechos de las Personas con Discapacidad, promovida por México en la ONU (2007), mostró esta contradicción cuando el país aprobó la convención con reservas, limitando los derechos de personas con discapacidad intelectual en materia de herencia. Además, decisiones políticas han obstaculizado el progreso de la inclusión, como la falta de sanciones a escuelas que rechacen a niños con discapacidad y la postergación de iniciativas legislativas a favor de la no exclusión.

Los avances en materia de inclusión en distintos sectores de la sociedad (mujeres, pueblos originarios, migrantes, personas con discapacidad) generan un efecto positivo en la lucha contra la exclusión. Sin embargo, es necesario mantener la vigilancia y la exigencia social para evitar retrocesos. La inclusión y la no exclusión no dependen solo de cambios legales, sino de la movilización de la sociedad, ya que los gobiernos cambian, pero la sociedad permanece.

En América Latina y el Caribe, es crucial identificar los agentes que impulsan o frenan la inclusión para avanzar de manera más rápida y efectiva en la no exclusión, especialmente en la educación y la integración laboral de los jóvenes con discapacidad.

Ahora bien, en Ecuador existen varias normativas que respaldan y garantizan el correcto cumplimiento de los derechos de los estudiantes con NEE, y a partir de ellas de crean guías para la aplicación de las mismas en las instituciones educativas. En la guía de trabajo: estrategias pedagógicas para atender  necesidades educativas especiales del Ministerio de Educación del 2019 se mencionan algunas estrategias clave como: 

- Dentro de una actividad, adaptar el trabajo al nivel del estudiante (edad de desarrollo/intelectual). 

-Explicar el material y la actividad visualmente. 

-Proveer más tiempo en los casos necesarios. 

-Evaluar el progreso del estudiante basándose en un objetivo a la vez. 

-Utilizar la observación para evaluar el progreso del estudiante. 

Referencias: 

Guajardo, E. (2009). La Integración y la Inclusión de alumnos con discapacidad en América Latina y el Caribe. Revista Latinoamericana de Educación Inclusiva3(1), 15-23. https://revistas.ucentral.cl/revistainclusiva/article/view/3_1_002/635

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